Adiós Guinovart.

Guino, nos has dejado como a ti te gusta hacer las cosas, sin avisar.
Por ello somos tantos los que no nos hemos podido despedir de tí de manera adecuada. Eso seguro que te haría sonreír.
Pero no quiero quedarme sin agradecerte muchas cosas. Por ejemplo...
La primera vez que me recibiste sin conocerme, por lo mucho que te intrigó que un niñato de 28 años (entonces) estuviera interesado, o tan loco como para dedicarse a editar obra gráfica y que además le interesara un artista 46 años mayor.
También las conversaciones de horas en tu casa, previo aviso de que no disponías de mucho tiempo. El ver cómo modelabas o dibujabas mientras hablábamos de que ya era imposible arreglar este mundo. Nos tildábamos de pesimistas antropológicos, ¿recuerdas?
Me fascinaba esa curiosidad erudita y adolescentemente entusiasta por la actualidad en cualquier campo, la música, la política, el arte (esto te preocupaba)...
Cuando nos quedábamos en un rincón del museo correspondiente en el que inauguraban una de tus exposiciones y analizábamos las reacciones de las personas frente a tus cuadros. Esto me encantaba.
Pero lo que más agradezco es que te podremos seguir recordando ya que tu obra será inmortal y tu obra es tu vida.

Guino, te quiero. Gracias y nos vemos para tomar unos vinos.

Héctor Martínez
Director.

.

 
   La Vanguardia, 13 de Diciembre de 2007, pg.22